La evaluación de los aprendizajes en el nivel inicial

La evaluación de los aprendizajes

El Currículo Nacional brinda las siguientes orientaciones sobre la evaluación:

“La idea de evaluación ha evolucionado significativamente. Ha pasado de comprenderse como una práctica centrada en la enseñanza, que calificaba lo correcto y lo incorrecto, y que se situaba únicamente al final del proceso, a ser entendida como una práctica centrada en el aprendizaje del estudiante, que lo retroalimenta oportunamente con respecto a sus progresos durante todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. La evaluación, entonces, diagnostica, retroalimenta y posibilita acciones para el progreso del aprendizaje de los estudiantes” (MINEDU (2016) Currículo Nacional de la Educación Básica. Pg. 101)

Bajo estas consideraciones, la evaluación en los proyectos de aprendizaje requiere enfocarse en el proceso de aprendizaje de los niños y las niñas y no en el cotejo final de los resultados alcanzados. Centrar la mirada en el proceso de aprendizaje implica observar a los niños, recoger y registrar información (cualitativa) en relación a los propósitos de aprendizaje previstos, para luego analizarlas y junto a otras evidencias (recogidas en otros momentos de la jornada) hacer una valoración del aprendizaje alcanzado por los niños.

Para llevar a cabo la evaluación se necesita tomar en cuenta lo siguiente:

  • Tener claridad de los propósitos de aprendizaje: Es decir, tener presente a lo largo del proyecto las competencias, los estándares y los desempeños que se quieren alcanzar.
  • Definir las evidencias de aprendizaje2: Las evidencias recogidas deben ser objeto de análisis. Este análisis nos permitirá identificar el nivel de logro alcanzado por el niño y dar la retroalimentación respectiva, así como mejorar nuestra práctica pedagógica.

Retomemos el ejemplo del proyecto: “Averiguamos sobre la importancia del uso del jabón” en el que una de las competencias seleccionadas es: “Indaga mediante métodos científicos para construir sus conocimientos” y el desempeño específico es la obtención de información para dar respuesta a las preguntas de los niños. En este caso, una evidencia de aprendizaje fue el registro de la información que trajeron los niños de casa al preguntar a su familia: ¿Por qué es importante usar jabón?, la cual fue comentada y compartida en grupo en una de las actividades del proyecto. Así como esta, hubieron otras evidencias: por ejemplo, luego de entrevistar a una enfermera a la que invitaron y plantearon preguntas sobre el tema, la docente registró los comentarios de los niños y obtuvo evidencias de sus aprendizajes al compararlos con sus “teorías” iniciales.

Es importante que los niños participen en el proceso de evaluación comunicando y verbalizando opiniones sobre su trabajo, su esfuerzo y el progreso que van experimentando. La mejor forma de hacerlo es reflexionando con ellos sobre sus acciones y aprendizajes durante el desarrollo de las actividades y al finalizar el proyecto. Para ello, podemos recurrir a los registros que tengamos, como: calendario de las actividades, papelógrafos, dibujos de los niños, etc. De esta manera, promovemos la toma de conciencia de cómo aprenden y la valoración de su esfuerzo y perseverancia.

Para el proceso de evaluación podemos ayudarnos de algunas preguntas como:

Fuente: Guía de orientación para desarrollar proyectos de aprendizaje en Educación Inicial – DEI 

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