La planificación anual en educación inicial

La planificación anual (a largo plazo)

Todos los años, antes de iniciar el trabajo con los niños, los docentes nos involucramos en un proceso de revisión, análisis y reflexión de nuestra práctica pedagógica realizada el año anterior (lo que aprendieron nuestros niños, qué hicieron y cómo lo hicieron) para organizar el trabajo que realizaremos en el año desde una visión flexible, abierta y dinámica.

En la planificación anual, se pone el énfasis en la organización temporal de las competencias que queremos que los niños desarrollen (a manera de hipótesis), considerando todos los momentos de la jornada pedagógica.

Para llevar a cabo dicha planificación, es necesario real izar algunas acciones previas a fin de que esta sea producto de un análisis profundo y se convierta en un instrumento que integre el Currículo Nacional, el programa curricular del nivel, la propuesta pedagógica institucional y las necesidades de los niños.

Acciones a realizar durante el proceso de planificación a largo plazo

• Conocer y analizar el CNEB y el Programa Curricular del Nivel Inicial nos permitirá comprender el sentido de las competencias y capacidades esperadas en los niños, y tomar decisiones para organizar y evaluar los aprendizajes.

• Recoger información de los niños y de su contexto (ficha de matrícula, reunión con padres, evaluaciones de años anteriores) nos permitirá conocer las características particulares de los niños, de su familia y de su comunidad.

• Realizar el diagnóstico del grupo sobre la base de la información recogida nos permitirá identificar las características y necesidades de aprendizaje más relevantes de nuestro grupo.

• Organizar, de manera tentativa, las competencias y los enfoques transversales que promoveremos en el año, basándonos en la comprensión de las competencias, en el diagnóstico de nuestro grupo, la revisión del calendario comunal y los momentos que organizan la jornada diaria, lo cual nos permitirá identificar las oportunidades para favorecer aprendizajes en los niños.

• Organizar la evaluación de los aprendizajes nos permitirá conocer los criterios de evaluación que establece el Currículo Nacional de la Educación Básica (estándares y desempeños asociados) y determinar los instrumentos y herramientas que utilizaremos para el registro de información y evidencias (anecdotarios, portafolios, fichas de seguimiento del desarrollo del niño, etc.).

• Organizar el tiempo, los espacios y los materiales educativos nos permitirá prever las condiciones para el logro de los aprendizajes a nivel de servicio educativo y del aula. Los criterios para la organización deben estar determinados por los propósitos de aprendizaje y fundamentalmente por las necesidades de los niños: seguridad, autonomía, disfrute, juego, expresión, comunicación, relación, etc.

• Organizar el trabajo con los padres de familia, promoviendo encuentros, talleres y jornadas de reflexión para favorecer el logro de los aprendizajes esperados en los niños (emocional, cognitivo, social). Este acompañamiento a las familias es parte de nuestra labor de tutoría.

Al hacer nuestra planificación anual, es importante tener en cuenta que los niños están aprendiendo todo el tiempo, es decir, desde que llegan al servicio hasta que se retiran; por esto, somos conscientes de que las oportunidades de aprendizaje no solo se presentan en el desarrollo de las unidades didácticas (proyectos, talleres, unidades de aprendizaje), sino
también en los diferentes momentos y espacios en los que interactuamos con los niños, siempre y cuando los organicemos con criterio pedagógico. Por ejemplo, durante el juego libre en los sectores, durante las actividades al aire libre, el momento de la alimentación, etc.

Más adelante profundizaremos en este aspecto, cuando veamos las orientaciones para la planificación de acuerdo con los ciclos y modalidades del servicio educativo en el nivel de Educación Inicial.

Para tener en cuenta:
• En la planificación anual no podemos definir de antemano todas las situaciones que se abordaran en el año para el desarrollo de las competencias, estas las iremos definiendo en la interacción cotidiana con los niños al conocer sus intereses, preferencias y necesidades.

• La revisión del Calendario Comunal nos permitirá incluir en la planificación actividades propias del contexto cultural de los niños. Por ejemplo, si en la planificación anual las docentes de una IE se han propuesto (para el segundo trimestre) desarrollar la competencia “Indaga a través de métodos científicos para construir su conocimiento” (a través de un proyecto de investigación), lo más probable es que, al llegar el segundo trimestre, la docente María esté investigando con sus niños sobre los bichos que hay en el jardín; mientras que Juana investiga con sus niños sobre cómo se prepara el queso con el cuajo de limón. Ambas cumplen su propósito de desarrollar la competencia en sus niños, pero las promueven abordando diferentes temáticas que responden a los
intereses particulares de cada grupo.

• La planificación anual asegura la continuidad del proceso educativo en el año, así como el tránsito de una edad a otra y de un ciclo a otro. De esta manera, se puede asegurar la coherencia y organización en el trabajo pedagógico, así como la generación de condiciones orientadas al logro de los aprendizajes.

Fuente: Copiado de «La planificación en la educación inicial» – Minedu

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